El origen de la cerveza

El origen de la cerveza es prácticamente tan antiguo como lo es nuestra civilización. La cerveza, como bien es sabido, es una bebida fermentada que se elabora a base de granos de cebada. Puede decirse que esta bebida ha recorrido un larguísimo camino hasta llegar hasta nuestros tiempos.

El origen de la cerveza es tremendamente antiguo, por ello puede decirse que se trata de la bebida más antigua conocida. Pero, ¿de dónde procede exactamente? ¿Cuáles fueron los primeros registros que se consiguieron de la cerveza? ¿Quiénes se piensa que fueron los responsables de su elaboración? Si quieres conocer el origen de la cerveza, ¡sigue leyendo!

¿Cuál es el origen de la cerveza?

Se cree que el origen de la cerveza se encuentra unido a los primeros asentamientos de los seres humanos, es decir, aproximadamente hacia el año 9.000 a.C., asentamientos que trajeron consigo el desarrollo de la agricultura y, como es evidente, dejar de lado un estilo de vida nómada.

Los primeros registros de la existencia de la cerveza proceden de Sumeria, donde fueron unas tablas elaboradas en arcilla/barro donde se hacen las primeras menciones de esta bebida. Es precisamente por este motivo que se piensa que fueron los sumerios los primeros responsables en llevar a cabo la fermentación de los granos de cebada.

Se cree que dicha fermentación, en un principio, se produjo de manera accidental, de manera casual, ya que se dejó bajo la lluvia un tipo determinado de pan que al mojarse, sumado al calor y las levaduras, produjo su fermentación. Posteriormente, dicha fermentación se empezó a realizar en tinajas típicas del agua.

Más tarde, Mesopotamia se convirtió en el Imperio Babilónico, donde la cerveza siguió siendo una de las bebidas más demandadas y apreciadas gracias a sus muchos nutrientes. De hecho puede decirse que la cerveza era considerada más como un alimento que como una bebida. Los babilonios fueron los responsables de que el desarrollo del arte de hacer cerveza pasará a otro nivel, un nivel mucho superior, llegando a elaborar hasta 20 tipos de recetas distintas.

Destacar que el origen de la cerveza no sólo se limita a Mesopotamia, ya que en Egipto también se desarrollaba cerveza de una manera muy similar. Una masa de pan sin hornear se dejaba fermentar en agua que debido a las altas temperaturas y la acción de las levaduras, se terminaba convirtiendo en cerveza. Para los egipcios era conocido como vino de cebada. También se utilizaban otros ingredientes como la canela, la miel o dátiles para dar un toque especial a su sabor.

A pesar de que con la llegada del Imperio Romano la ingesta de cerveza se vio eclipsada por el vino, hay que señalar que en otras muchas regiones del mundo, especialmente en Europa, la cerveza seguía más viva que nunca, y ello fue en gran parte a las complejas condiciones que existían para poder cultivar vides. Llegado el siglo XX, la producción de la cerveza comenzó a realizarse en grandes cantidades para cubrir la gran demanda existente a nivel mundial.

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